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Reparación y mantenimiento

La tapa del inodoro: la pieza que más se rompe

La tapa del inodoro: la pieza que más se rompe

De todo el conjunto del baño, la pieza que más veces se rompe no es el lavabo ni la cisterna: es la tapa. Y es también la que peor se resuelve, porque casi nadie sabe que tiene medidas propias.

Por qué se rompe tanto

Por posición y por uso. Es la única pieza del baño que se manipula constantemente, que recibe peso y que golpea contra la loza cada vez que se cierra sin acompañarla.

A eso se suma el desgaste de sus herrajes. Cuando la fijación se afloja, la tapa deja de apoyar donde debe, trabaja torcida y termina rompiendo. Igual que en la loza, la mala fijación es el origen de la mayoría de las roturas.

No hay una tapa universal

Es el error más común. Se compra una tapa "estándar" y no encaja, porque una tapa se define por cuatro cosas:

La forma de la taza. Redonda, ovalada, cuadrada, con hombros marcados o sin ellos.

Las medidas. Largo, ancho en su punto máximo y distancia entre los taladros de fijación. Ese entre-ejes es el que decide si la tapa se puede anclar.

El tipo de fijación. Por arriba o por debajo, con herrajes distintos según el inodoro y según la época.

El color. En un baño en color, una tapa blanca deja el conjunto con la estética rota igual que lo haría una pieza de loza que no case.

Qué medir antes de comprar nada

Tres medidas, con la tapa vieja quitada y sobre la propia taza:

El largo, desde el borde donde apoyan los herrajes hasta el extremo delantero. El ancho máximo. Y la distancia entre los dos taladros de fijación, de centro a centro. Con esas tres cifras y una fotografía de la taza vista desde arriba, la tapa se identifica.

Y si la taza es de una serie descatalogada, conviene mirar además el marcado del fabricante, que suele estar en el interior de la cisterna o en la parte trasera de la taza.

Cuando la tapa ya no se fabrica

Es lo habitual en baños de cierta edad, y no significa que no exista. Muchas referencias antiguas siguen siendo accesibles a través de proveedores y fábricas del sector, y del material disponible en empresas del grupo, más de 15.000 piezas de sanitarios.

Cuando no aparece, hay dos salidas que no obligan a tocar el inodoro: producirla, o resolverla con una tapa adaptable de las que desarrollamos junto a fabricantes del sector precisamente para inodoros antiguos. En ninguno de los dos casos hay que sustituir la taza.

Esto importa más de lo que parece: cambiar un inodoro entero porque no se encuentra su tapa es de las decisiones más caras y más evitables del baño.

En uso intensivo, mejor programarlo

En edificios con muchos aparatos la tapa es la pieza que más veces se sustituye al cabo del año. Revisar herrajes y reponer de forma programada cuesta menos que atender roturas sueltas, y evita tener aseos fuera de servicio en el peor momento.

En resumen

La tapa se rompe por uso y por herrajes flojos, no hay medida universal, y hacen falta tres medidas y una fotografía para acertar. Que no se fabrique no quiere decir que no exista, y nunca es motivo para cambiar el inodoro.

Si necesita reponer una tapa, envíenos una fotografía con las medidas y le decimos cuál es. Aquí puede ver en qué consiste el mantenimiento de cisternas y aparatos y cómo colaboramos con fabricantes en el desarrollo de producto.

¿Tiene una pieza que reponer?

Cuéntenos qué se ha roto y le decimos si su pieza existe.

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